BLOG

Promedio: 3.8 (11 votes)

Como dice una sabia amiga “con tiempo y con saliva, todo se soluciona”. He ahí la clave, hacé uso y abuso de la saliva. La lubricación es fundamental en estos casos, querida amiga (o amigo) feladora. Más vale que sobre y no que falte una buena cantidad de hidratación.

Sensibilidad
Si sos mujer y te intriga saber qué se siente teniendo un pene, tenés que saber que el glande es igual de sensible que el clítoris. Tené en cuenta ese datazo para tratarlo con la dedicación y cariño que merecen nuestras partes.
Suavidad sin dientes
Nada de dientes. No arriesguemos a dejarle el amigo rayado y dolorido. No es gracioso, y mucho menos sexy. Hagamos uso de la empatía en este caso: ¿a vos te gustaría que te la mordieran? No lo creo. Suave como la felpa, querida mía!
Paso a paso
Arrancá suave y a medida que a calentura aumenta, también el ímpetu. Nunca olvidemos la alta sensibilidad de la zona. Se puede empezar con algunas lamidas tranqui, y a medida que el chico se excita, vamos a por succiones más grosas. Y si se te cansan la mandíbula y el cuello, no te olvides que hay muchas otras zonas igual de efectivas: los testículos, el escroto y la zona perianal. Eso sí, no hay nada de malo en ir consultando o ir chequeando la reacción de nuestro partenaire.
A practicar
Deep throat, también conocido como garganta profunda. Si alguna enseñanza nos ha dejado “Karate Kid” es que la práctica hace al maestro. No hay mucha más ciencia que esto: coordinación y práctica. Respirá por la nariz mientras tengas la boca (y garganta) ocupada. Y relajá la garganta.
Y de ahí en más: a darle.
Recordá que siempre podés innovar y variar, consultando a tu pareja para poder estar seguros de no lastimarlo. Y si necesitás tutoriales o ejemplos, podés ver a alguna de las maestras de la mamada en Venusgo.com!