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Trío, menage a trois, amistad sexual o como quieras llamarlo: Hay un eterno dilema entre si está bien, mal, sus consecuencias o si tiene beneficios, pero lo importante es que es una de las fantasías sexuales más latentes que no todos se animan a confesar y que otros se atribuyen sin siquiera haber experimentado.

La cadena norteamericana ABC realizó un estudio que demuestra que casi dos tercios de los hombres fantasean con mantener un trío con dos mujeres y que sólo a un 10% de las mujeres les gustaría acostarse con dos hombres. Pero… ¿cuántos lo llevan a la práctica y de qué se trata realmente?

Diego, que lo ha vivido en carne propia y que lo agrega a una de sus aventuras, aquí nos lo cuenta:

Desde siempre tuve la fantasía de un trío, con dos mujeres, como le debe pasar a muchos hombres. Llegó un momento en el cual sentía que ese deseo se había convertido en una obsesión. Escuchaba que otros lo habían hecho y me daba rabia todavía no haber vivido esa experiencia. Cada vez estaba más deseoso y encaprichado y cuanto más lo quería, más difícil de conseguir o lejano parecía. A cada chica con la que estaba le preguntaba si le gustaría hacer un trío. Muchas veces la respuesta fue sí, pero igual la situación no se daba. Al parecer no era algo que podía “organizarse”. Me pasó de estar con dos chicas que en su momento me dijeron que si, pero nunca logramos coordinar ese encuentro.

Una mágica y tragicómica noche en Buenos Aires, conocí a Miel (así la agendé en el celular), no recuerdo porqué la agende así ya que ese no era su nombre, pero lo que si recuerdo es que esa noche no nos dimos siquiera un beso. Con el tiempo nos volvimos amantes y amigos. Cuando le hablé del trio ella me dobló la apuesta.

"Sí, vamos a hacer un trío vos y yo, pero no vas a organizar nada, quiero que salgamos a buscarla juntos”, me dijo ella. Wow, fue como un sueño... Salir a encarar de a dos. Fuimos dinamita y fue una experiencia fabulosa. La conquista de a dos, trabajar en equipo, eligir, persiguir, como dos amigos, pero ella mujer y estando conmigo. No ganar nada implicaba irme a dormir con ella, que ya de por sí, era genial. No tuvimos éxito y durante 4 fines de semana consecutivos tuvimos sexo con chicas diferentes.

Llegó el momento y "nos enamoramos", los tres. Fue con B. En el pasado, yo ya había estado con ella, pero ésta tarde nos encontramos de a tres. Fuimos a una fiesta diurna y tomamos cada uno una pastilla de algo que sería "éxtasis". Era la primera vez de B y yo creo que era la segunda vez que lo hacía. En la fiesta nos amamos, bailamos, nos tocamos, abrazamos, besamos al mismo tiempo con amor profundo.

El sexo no llegó esa tarde sino al día siguiente. Pusimos "Baraka" en el proyector de mi habitación.

Yo entre las dos, con esa película totalmente visual. Las manos no tardaron en soltarse y muy pronto estábamos todos tocándonos. Sucedió un alucinante trencito infinito de sexo oral.

Eran los últimos 3 días de B en Argentina (es extranjera) y los pasamos juntos. Era como un sueño: viendo una película, saliendo a pasear, a comer, etc…

Realmente como una historia de amor pero de a tres. Y así… tan breve, sólo unos días… Nos prometimos reencontrarnos. Y así lo hicimos meses después en México para pasar 2 semanas juntos. Miel y B vinieron de sus respectivos países para pasar las vacaciones y vivir una experiencia única, una aventura atípica.

El sueño se convirtió en realidad. No sólo eso, llegó un momento en el cual el “sueño” se convirtió en normalidad y ahí es cuando todo comenzó a volverse raro. Más de dos semanas es mucho tiempo y deja de ser el encuentro sexual soñado.

Recuerdo las primeras veces que dormimos de a tres cuando intentaba sacar los ojos de mi cuerpo y mirarme ahí, en el medio con dos mujeres, sintiéndome un rey. Lejos de esa situación se está cuando se convierte en una normalidad. Si estás en el medio y las de los costados deciden taparse, quedás tapado por añadidura, además te morís de calor. Menciono el detalle a modo de broma dentro de la infinidad de cosas que suceden con la convivencia de a tres. A nivel sexual las imágenes y las experiencias que me regalaron las chicas son inolvidables y extraordinarias. El sexo de a tres como experiencia es algo fabuloso, pero convertido en normalidad pasaba a ser algo tan monumental que luego ya no quedaba energía para encararlo como parte de la rutina.

Pasamos unas semanas increíblemente ricas en variedad de situaciones. Hubo placeres, alegrías, amor, desamor, enojos, fastidios, lágrimas, sexo, belleza, viajes, comida, bebida, droga, música, baile, cama, malestar, bienestar, encuentro, desencuentro y así puedo seguir hasta el infinito.

¿Ya has hecho un trio? ¿Salió realmente como te lo imaginabas?

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