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“Y ahí iba Mariana, otra vez amenazando con acusarme con mis padres de pedirle algunos besos de lengua y frotarnos un poco las vaginas… como si a ella no le gustara hacerlo de vez en cuando” (Laura, 45 años. Madre)

Este es un fragmento del testimonio de Laura, una de nuestras suscriptoras más calientes, a la que le han pasado los años, el matrimonio y la maternidad, pero que, sin embargo, recuerda orgullosa sus (curiosos) primeros pasos sexuales.

Las hetero o bi-curiosas, son las mujeres que, aunque están definidas sexualmente, se toman la libertad de voltear hacia las de su género y experimentar todo lo que les inspire hacer, así sin más escrúpulos.

“Soy la clase de personas que necesita probar de todo... tiendo a mirar esas vivencias lésbicas como algo experimental y atrevido, algo del momento” (Paz, 26 años)

En artículos anteriores, hemos visto que internet ha sido una herramienta de gran ayuda para pillar a las mujeres en sus búsquedas de material porno. Y no es raro que, durante el 2015, Tijera lésbica y Sexo Oral (lésbico) fueran las palabras más populares, con un 90% más de probabilidades de ser buscadas por una mujer que por un hombre. Ya que se trata de una generación nacida entre 1973 y 1990, para quienes los prejuicios acerca de la homosexualidad están casi extintos.

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Sin embargo, más allá de los secretillos que hoy pueden ser fácilmente revelados por la World Wide Web, lo que realmente queremos en Venus es dar un paso más sobre las fantasías y contenidos XXX lésbicos, e indagar directamente sobre ¿cómo es tener una experiencia lésbica real, sin ser lesbiana?

DE TORTAS Y ORGASMOS

Según un estudio publicado en 2014 en The Journal of Sexual Medicine, “las lesbianas son, por mucho, las mujeres que experimentan más placer”


Siguiendo las estadísticas, vemos que la dupla mujer/mujer, alcanza el clímax en un 75%, contra 61% en la de mujer/hombre y 58% en bisexuales.

Fuente: The Journal of Sexual Medicine

MOTIVACIONES

Otra encuesta aplicada sobre 2 mil lectoras de la revista Grazia (donde 25% confesó haber indagado en el mundo lésbico), afirma que las razones por las que una mujer decide comerse a otra, aunque sea por una noche, son muy variadas. Entre ellas: 1). conocimiento del cuerpo, ¡¿quién mejor que nosotras mismas para saber donde y como tocar nuestro mapa femenino!?, 2). mayor duración en el acto,  3). disposición de un amplio catálogo de juguetes rosas.

Así pues amigo,¡aunque tu cañón de carne aquí, estaría sobrando! Quédate y ¡aprende!

¡ EL LENGUAJE CLITORIDIANO!

Muchas afirmaron que el hecho de que la mayor parte del polvo hetero se base todavía en “llenar agujeros”, en la penetración en sí, y que el hombre haga más caso a la vagina que al clítoris, es uno de los motivos principales por el cual, no solo las lesbianas experimentan más orgasmos, sino también que el número de mujeres dispuestas a descubrir este mundo, crezca.

Fuente: Revista Grazia

Si nos detenemos a mirar a nuestro alrededor, notamos que los manuales sobre técnicas de placer femenino, dirigidos a hombres, crecen dia a dia: pezones, ¿? clítoris ¿? punto G ¿?, como chuparlos, tocarlos, acariciarlos, etc… Sin embargo, las curiosas afirman que “los clítoris tienen un lenguaje común, único”.

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“Estar familiarizados con cierto tipo de máquina nos capacita más para manejarla, ponerla a punto y hasta corregir pequeños fallos que vayan surgiendo” (Jesús Méndez, 34 años. Directora de la revista MíraLes, de ocio y cultura lésbica)

Fuente: MiraLes

En un encuentro lésbico, los reyes del mambo son los clítoris, el camino más recto para llegar al cielo. Por eso, por ejemplo, a la hora de hacer el cunnilingus, no es extraño que una mujer sepa mejor que teclas tocar, que un hombre.

“En mis relaciones con mujeres he aprendido que todo radica en el clítoris. No estás esperando la mera penetración para llegar al clímax. Las mujeres heterosexuales debemos aprender que, más que ser penetradas, lo que necesitamos es ser estimuladas”, (Yael, 26 años. Separada. 1 hijo)

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MÁS TIEMPO: BUENA PREVIA Y MUCHA CREATIVIDAD LÚDICA

Para mucho hombres, el sexo se acaba en cuanto se ha eyaculado. Por tanto, todo lo que se refiere a acariciar, chupar, besar, lamer debe pasar si o si, antes de ese “final feliz masculino”, a veces un tanto fugaz. En cambio, según confesiones de estas bi-curiosas, una mujer que tiene sexo con otra, dedica largo tiempo a los preliminares, porque el disfrute es el fin último, no el orgasmo.

“Hacía tiempo que había empezado a fantasear con el sexo con mujeres. Un dia Irene, mi vecina, me llevó a su casa y me tocó durante horas. Tuve unos de los mejores orgasmos de mi vida”.
(Vanessa, 39 años. Casada)

Existen además, sobrados testimonios de que en estos encuentros, la estimulación del clítoris principalmente, y demás partes erógenas del cuerpo, exige mucha imaginación y de la buena. La ausencia del falo, lejos de ser un problema, abre lugar a posibilidades infinitas que una heterosexual no experimentada en el mundillo gay, jamás podría vivenciar.

Aparte de manos, dedos, lengua, las mujeres se destacan por meter a la cama una gran variedad de juguetes eroticos (caseros y comprados) como plumas, hielo, lubricantes, dildos, consoladores, vibradores, chorro de agua a presión, arnés (o la popular cinturonga), etc.

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Pues entonces, heteroflexible, bi-curiosa, chica spaguetti, quítate esa postura de princesa y, si quieres experimentar con otra, ¡prueba! ¡vívelo! Fuera el prejuicio  de
“si toco a otra mujer, entonces soy rara” y no temas probar, que en la variedad está el gusto.

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