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Como un homenaje al cine de Steven Spielberg, Stranger Things la última serie de Netflix, nos ha transportado a todos a una de las épocas más sensacionales para ser adolescentes, al menos según el cine: los años 80. Ha hecho resurgir del polvo a legendarios filmes como el inolvidable E.T., los Goonies o karate kid. Y fue justamente ese componente nostálgico lo que nos ha hecho pensar ¡cuánto extrañamos también el porno de esas tiernas épocas!.

Ya no quedan dudas de que en el nuevo milenio este material se hizo fácilmente accesible gracias a Internet. Sin embargo si en los 80’s eras un púber, el porno que veías provenía de 3 o 4 fuentes, más o menos fiables: de revistas vergonzosamente compradas en el kiosco, de canales de “porno suave”, como las películas emitidas en la trasnoche de The film zone (“Emmanuelle in space”, entre otros clásicos) y -cuando estabas al borde del colapso- la sección de ropa interior de catálogos tipo AVON o ¡el clásico!, de la marea de rayas del Venus codificado, donde quizás, lo único que la distinguía de cualquier documental de la National Geographic, eran los inconfundibles alaridos de las estrellas de la época.

A pesar de lo vergonzoso que resulta recordar eso, era la época de las primeras pajas y ya con eso, una época digna de rememorar.

Pero como decíamos, las fuentes de acceso al porno eran muy limitadas. ¿Te acuerdas de lo que era rentar una peli VHS en el videoclub, siendo menor de 18?, ¡lo máximo a nivel de riesgo y aventura!. Conseguirlas suponía que tenías que tener un tío con onda que te las consiguiera, o arriesgarte a ir personalmente y dar tu nombre, tu carnet de socio, o hacerte socio. Meterte en aquel rincón oscuro y apartado, a veces incluso separado del resto del videoclub con cortinas. Para colmo eras menor, o sea que, a pesar de todo ese trajín, igual ni te la rentaban. Y para rematar, podías encontrarte con los vecinos pagando un alquiler por 24 hs. de “La loca academia de policías”, ¡pero alguien en el grupo de amigos debía arriesgarse!.

Todo muy diferente a lo que sucede hoy, luego de la intromisión de internet a nuestra intimidad. Actualmente, los más jóvenes se pajean contemplando la pantalla de cualquier dispositivo que tuviera el prefijo "smart" delante de su nombre, y lo hacen frente a imágenes en HD, y mucho más cómodamente de lo que sus antecesores jamás podrían imaginar. Pero como pajillero ochentosos que somos y, a pesar de los líos que nos ha hecho vivir el tema en aquellas épocas, el porno retro tiene algo que todos añoramos. Veamos las 8 cosas por las que aún extrañamos esas cintas.

1. ¡Más es mejor! El jardín florido.

Si bien “sobre gustos no hay nada escrito”, nadie puede negar que los coñitos peludos tenían su encanto.

Tus padres al fin se decidían comprarte el televisor para tu habitación y en una de esas noches en que "salían a bailar" y, mientras pasabas canales a lo loco, pum, te encontrabas con dos señoritas enlazadas en una tijereta, con peludos pubis,  chocando uno contra otro en lo que pareceía ser una batalla a muerte entre chochos que se jugaban el destino de la galaxia, "el chocho Jedi contra el chocho del lado oscuro". Te quedabas ahí sentado con verga en mano y expresión satisfecha, contemplando al Universo y sus recién descubiertos misterios.

Aunque hoy estemos en el auge de la depilación láser, los 80’s se caracterizaron por las vaginas floridas, modestamente podadas. Fue el momento en que la depilación era la nueva "moda", pero limitada sólo a evitar que los más rebeldes se salieran de su lugar, es decir, que sobresalieran la ropa interior. 

2. Tetonas naturales ¡al frente!

Si hay algo que un hombre aprecia es un buen par de tetas naturales, algo que hoy en día es realmente difícil de ver en el cine xxx. Pero por aquella época, las tetonas naturales cotizaban en Wall Street.

Nunca faltaba excusa para pasarte frente al kiosco de la esquina sólo para relogear las tetas de las tapas de revistas eróticas, expuestas en la vidriera. Y si, ¡las extrañamos!, ¿y que?.

3. Mamadas vintage: de la S a la XXL.

Si no te mediste el pene con una regla para competir con tus amigos, entonces no tuviste infancia. Pero si lo hiciste, sin dudas no fue a causa de los ejemplares de estas películas, donde al parecer, se podía prescindir del tamaño, e igualmente vivir felices. Sea un súper miebro o uno más bien normalito, ellas los querían a todos sin discriminar.

Sin embargo el relato viril hegemónico de este siglo parece identificar un mayor placer sexual con una cifra más alta en la medida del miembro masculino, por lo cual, muchos viven preocupados por las dimensiones de su pene. Según un sondeo, la mayoría está entre los 12 y los 15 centímetros. Lejos de las erecciones de una porno del nuevo milenio.

4. Chiquitos pero juguetones

Si hay algo que realmente deberíamos de envidiar con fuerza de aquellas épocas, es el prototipo de hombre que se proponía para las escenas calientes. Según parece, las cintas que realmente tenían éxito de taquilla no incluían machos de pechos musculosos ni hombros anchos, sino más bien flacuchos, peludos y con patillas largas, que la supieran mover.

5. Mujer grande, así me mande.

Mientras que en la actualidad se promueve la delgadez como símbolo de belleza y sensualidad femenina, en los 80’s una verdadera “sex symbol” era la que contaba con unos cuantos kilitos extras.

¡Cómo no añorar esos cuerpos voluptuosos y querendones!

6. Dildos retros

Cuando pensamos en los juguetes sexuales que se utilizan en las pornos hoy día, automáticamente pensamos en una serie de piezas de lo más sofisticadas y tecnológicas: vibradores para iPod, dildos 3D,  bolas chinas con sensores de movimientos, etc. Pero las estrellas pornos de aquella generación eran bastante más rudimentarias e ingeniosas, y podían regalarse incluso grandes placeres, con pequeños elementos cotidianos.

¡¿Quien dijo que el sexting nació con los teléfonos inteligentes?!


7. Parodias xxx, ¡superheroínas en axxxión!

Lo hemos visto incontables veces, cada vez que una película triunfa, no tarda en aparecer una parodia porno para aprovechar el tirón. Ahora bien, imagínate a esa edad, con los pelos apenas saliendo del pecho, y el más osado del grupo llegando con la parodia xxx de la serie infantil favorita de tu hermana.

De repente la mujer maravilla se encontraba cumpliendo misiones de lo más riesgosas, solo que ahora no parecía estar muy molesta con el villano.

8. Películas con historias

“Barbara Scott vive como ama de casa y madre, hasta que su marido la deja por su joven secretaria. Después de inquietantes acontecimientos en su vida de divorciada se pierde en una vorágine de lujuria y pasión”

Aunque podríamos confundir éste párrafo con la intro del último best seller de E. L. James, autora de 50 Sombras de Grey, ésta resulta ser, ni más ni menos, que la sinopsis de un típico VHS de 1980. Sin dudas los guionistas del cine xxx de aquel entonces estaban convencidos de que una historia bien contada, vale más que 1000 bombeadas.

Luego de leer ésta nota, seguramente muchos de ustedes se sorprenderán de los fanáticos del porno vintage que resultaron ser. Y si, no hay duda de que éstas películas llenas de amor por los genitales peludos, por el vhs y por las historias con algo que contar, nos hacen rememorar viejas épocas de juventud y nos dejan a todos un poco nostálgicos y ¡muy al palo!.

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Fuente imagenes: Vintage clímax